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Interior actual de la Casa de José F. Sánchez Carrión convertido en un Chifa. Foto de Aladino Carbajal

El Destino de la Casa de José Faustino Sánchez Carrión

“¡Qué glorioso es para mí que V. E. se halle en mi país y habitando la casa en que nací!”.

Sánchez Carrión a Bolívar [carta de 26 de abril de 1824]

Entre los jirones Sánchez Carrión y José Balta, en la ciudad de Huamachuco, está ubicada la casa donde, un 13 de febrero de 1787, nació José Faustino Sánchez Carrión. Según señalan los historiadores, ésta había sido comprada en 1784 de los bienes de Juana Sal y Rosas por Agustín Sánchez Carrión, padre del Prócer de la Independencia, y era la principal del pueblo.

José Faustino Sánchez Carrión es el ideólogo y fundador de nuestra República. Óleo de la Corte Suprema de Justicia, Lima

Hoy en día, lamentablemente esta casa pasa desapercibida y apenas la hace reconocible un par de placas de bronce, pegadas en el frontis, otorgadas por la Avanzada Cultural “Sánchez Carrión” en 1974, la una, y por la Universidad Nacional de Trujillo en el sesquicentenario de su fundación, la otra. Por lo demás, sus ambientes están convertidos en tiendas comerciales y un chifa.

José Faustino Sánchez Carrión constituye la figura peruana más representativa del proceso de la independencia, por su ideología y praxis. Con elocuente mayúscula, en su ideario, la libertad surge al compás del constitucionalismo gaditano de 1812 y adquiere su máxima expresión y valor en sus cartas, firmadas bajo el seudónimo de El Solitario de Sayán, y en el Proyecto de Constitución de 1823. La libertad es mi ídolo, exclama. Pero Sánchez Carrión no fue solo un hombre de palabras, se distinguió también, con la misma brillantez, en la acción. De ahí que lo vemos en estratégica actividad, con la pluma y a caballo; primero en la campaña que derrotó a los planes de monarquía constitucional de San Martín y, luego, acompañando a Bolívar desde su llegada al Perú hasta obtenida la victoria en Ayacucho el 9 de diciembre de 1824, significando ésta la consolidación de la independencia hispanoamericana.

Ante tan ínclita figura de talla continental, es absolutamente incomprensible que la casa donde nació y vivió su infancia no se destine a un museo que honre su memoria. Razones, sobran. Esta casona es doblemente histórica: en 1824 se convirtió en sede del Cuartel General del Ejército Libertador al mando de Simón Bolívar, y el 10 de mayo de ese año, se firmó el acta que daba por creada la Universidad Nacional de Trujillo. También allí se llevó a cabo el Consejo de Guerra donde el Libertador, junto a sus generales, desarrollaron el plan que los llevó a vencer en Junín y Ayacucho. Relevante trayectoria histórica que, por cierto, poco valor parece tener para muchas autoridades, pero muy especialmente para la mayoría del pueblo huamachuquino, que no ha sabido reclamar este derecho.

Sin embargo, es bueno recordar que en más de una oportunidad, el Estado, a través de diversas normas, ha pretendido recuperarla. Durante el gobierno de Juan Velazco Alvarado, el 22 de enero de 1975, se promulgó la Resolución Suprema N° 0018-75-ED, que resolvía declararla Monumento Histórico considerando la participación enérgica de Sánchez Carrión en la independencia nacional y la importancia histórica de la casa que lo vio nacer. Siete años más tarde y siendo presidente don Fernando Belaunde Terry, el 31 de mayo de 1982 se decretó la Ley N° 23411, la misma que, en su Artículo 1°, “Declaraba de necesidad y utilidad públicas la expropiación del inmueble en que habitó el Prócer José Faustino Sánchez Carrión”, sito en Huamachuco. Esta ley no fue contundente, puesto que entraba en vigencia inmediatamente, pero no establecía fecha de caducidad, y no tuvo éxito. En cambio, el 01 de octubre del 2010, bajo la presidencia de Alan García, el Congreso de la República dio la Ley N° 29592, que declaraba “de necesidad pública la reestructuración, conservación, exhibición y difusión del monumento histórico Casa del Prócer […] José Faustino Sánchez Carrión” y autorizaba “la expropiación de los inmuebles correspondientes”. Esta ley, muy bien justificada, dio a la Municipalidad Provincial de Sánchez Carrión un plazo de 2 años “para iniciar el procedimiento de expropiación”. En Huamachuco se formó una comisión (integrada en su mayoría por regidores del Concejo), que, en términos generales, no hizo nada al respecto. Gran oportunidad perdida.

Con la proximidad del Bicentenario de la Independencia, la preocupación se acrecienta pues hasta la fecha no se ha elaborado una agenda con un plan de trabajo que busque su expropiación y puesta en valor. Este 13 de febrero se conmemorará un año más del nacimiento de José Faustino Sánchez Carrión, y en Huamachuco –como ya es costumbre– habrá un homenaje lleno de discursos, pasacalles, misas, etc. Esto no está mal, pero deberíamos ir muchísimo más allá. Propongo que por sobre todos estos actos fugaces, se discuta seriamente la recuperación de la casa del hijo más ilustre de Huamachuco, y esta vez, para hacer viable este proyecto, que se convoque a especialistas en gestión del patrimonio cultural. De no hacerlo, será simplemente otra oportunidad perdida.

Casa de José F. Sánchez Carrión alrededor del año 1935. Foto de Luis Augusto Piazza

 

Fachada actual de la Casa de José F. Sánchez Carrión. Foto de Aladino Carbajal

 

Interior actual de la Casa de José F. Sánchez Carrión convertido en un Chifa. Foto de Aladino Carbajal

Autor: Aladino Carbajal

Aladino Carbajal
Investigador miembro del Centro de Estudios Guamachuco y editor de la revista del mismo nombre.

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