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EL COLEGIO SAN JUAN Y LA UNIVERSIDAD DE LA LIBERTAD

El siglo XIX fue una centuria que aglomeró diversos momentos históricos, que consolidaron una nueva etapa en el devenir peruano. Una época de beligerancia marcada por la guerra de la independencia y una posterior etapa de convulsión política, los cuales  definieron los inicios de la vida republicana. Dentro de este contexto  de inestabilidad política, el sector educativo se encontraba relegado a una educación escolástica y sin un cuerpo reglamentario y ley general que lo ampare. De esta manera, en los primeros años de la república se dieron diversos decretos y ordenanzas en favor de la educación, que enmarcados en la realidad nacional y local de este periodo de la naciente república peruana, quedaron en papel y en buenas intenciones, o si se llegaron a concretarse, fenecieron por falta de sostén económico. En este periodo,  se crea el 10 de mayo de 1824 la Universidad de La Libertad bajo la autorización del Libertador Simón Bolívar y José Faustino Sánchez Carrión, convirtiéndose en la primera universidad  republicana del Perú. Pero no será, hasta la segunda mitad del siglo XIX en donde se promulgan los reglamentos de Instrucción Pública, con los cuales, se logró institucionalizar y construir las bases sólidas de la Educación Peruana. Y es dentro de este contexto de reformas educativas que  el 18 de mayo de 1854 se crea el primer colegio de educación pública en La Libertad, el Colegio de Ciencias de Trujillo, más tarde Colegio Nacional de San Juan.

Con todo esto, para mediados del siglo XIX,  La Universidad de La Libertad y el Colegio de Ciencias se convirtieron en los pilares de la educación pública en la ciudad de Trujillo.

10 de Mayo de 1824: El nacimiento de la Universidad Nacional de Trujillo

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Los orígenes de la Universidad Nacional de Trujillo, se remontan a los primeros años del siglo XIX: un contexto de beligerancia marcado por la guerra de la independencia y una posterior etapa de convulsión política, los cuales definieron el devenir  de los inicios de la vida republicana. El inicio de esta nueva etapa estuvo marcada por diversos acontecimientos hostiles que desconfiguraron el medio  político y la forma de gobierno de un periodo de casi trescientos años. De esta manera, acontecimientos como la venida de San Martín, la proclama y jura de independencia en Trujillo liderada por Torre Tagle en diciembre de 1820, el inicio de las escaramuzas y beligerancias, la consolidación del congreso constituyente y la llegada de Bolívar, su gobierno dictatorial, continuando con los últimas eventos bélicos en Junín y Ayacucho, consolidaron el nuevo régimen republicano.

Dentro de estas acciones, las ciudades jugaron un papel preponderante a nivel estratégico tanto en el enrolamiento militar como en la obtención y abastecimiento de recursos para solventar la causa independentista. Es en este contexto, que la antigua Intendencia de Trujillo, aportaría a la causa libertaria no sólo con el fervor patriota, sino con recursos físicos como humanos.

Durante los años de convulsión y beligerancia, características de los primeros años de vida republicana, funcionaban en la ciudad pequeñas escuelas de primeras letras y un Seminario Conciliar como centro de instrucción intermedia para jóvenes con vocación determinantemente hacia una vida sacerdotal. En provincias en donde no existían universidades fundadas durante el periodo virreinal, eran los colegios de educación intermedia (Colegios Seminarios) los que suplían la carencia de instrucción superior.

Es por ello, que “no habiendo por toda enseñanza, más que la que puede adquirirse a costa de mucho tiempo y desvelo en el Seminario de la ciudad”[1].

Y más aún:

“[…]según el art. 184 de la Constitución Política de la República, debe haber     universidades en las Capitales de Departamento, como uno de los medios más   eficaces de promover la instrucción pública.”[2]

La Universidad de Trujillo se funda el 10 de mayo de 1824, mediante decreto dictatorial firmado por Simón Bolívar, refrendado por su Secretario General, José Faustino Sánchez Carrión y caligrafiado por Francisco Gallareta, en el cuartel general de Huamachuco y, es otorgada a la población del Departamento de Trujillo, como recompensa a los servicios y fidelidad a la causa del ejercito libertador en la Independencia del Perú.

Decreto del 10 de mayo de 1824 de fundación de la Universidad Nacional de Trujillo, firmado por Simón Bolívar, José Faustino Sánchez Carrión y caligrafiado por Francisco Gallareta

La inestabilidad sociopolítica de estos años, hizo que la universidad no pueda iniciar su funcionamiento inmediatamente; sin embargo, ante la dificultad de los egresados del Colegio Seminario de obtener sus grados de bachiller y ejercer su profesión en los cargos públicos, la Prefectura expresa al Supremo Gobierno la necesidad de “organizar en el modo posible la universidad creada en Trujillo para que confiera los grados que deben preceder al estudio práctico de la jurisprudencia y sirvan de estímulo así a los que se dediquen a ella como a las demás ciencias”[3]. Así, el 12 de octubre de 1831, se instala la Universidad de Trujillo, bajo la protección de Santo Tomás de Aquino y Santa Rosa de Lima y, constituida con el respaldo de los Estatutos de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. La UNT inicio su funcionamiento en el Seminario Conciliar San Carlos y San Marcelo,  para luego trasladarse al local del Ex Convento Jesuita (hoy Local Central).

Sellos de los patronos de la Universidad. Santo Tomás Aquino y Santa Rosa de Lima
Sellos de los patronos de la Universidad. Santo Tomás Aquino y Santa Rosa de Lima

Durante los primeros años de funcionamiento (1831–1877) la Universidad otorgaba títulos de Bachiller, Licenciatura y Doctorado, es decir, se reducía específicamente a otorgar grados académicos y, la enseñanza superior se daba junto a la secundaria, primero en el Colegio Seminario, y a partir de 1854, en el Colegio Nacional de San Juan, hasta las reformas educativas del último cuarto del siglo XIX.  Desafortunadamente, las insuficientes rentas dotadas a la universidad, la llevaron a un estado económico paupérrimo, por el cuál ni siquiera alcanzaba para el pago de los profesores, conllevándola en 1876, bajo el régimen del Reglamento de Instrucción emitido durante el gobierno de Pardo, a que se supriman las cátedras de Derecho, que se impartían en el Colegio San Juan. En sesión del 21 de abril de 1876, y ante el contexto de reformas educativas iniciadas durante el gobierno Manuel Pardo, se dictaminó: “[…] qe se pida al Consejo Superior de Ynstrucción se sirva declarar expedita ésta Universidad pa continuar enseñando la Facultad de derecho de Derecho.”[4]

Antiguo Convento Jesuita. Actual Local Central de la UNT
Antiguo Convento Jesuita. Actual Local Central de la UNT

A pesar de las gestiones realizadas por el Rector de la Universidad de Santo Tomás y Santa Rosa, el Consejo Superior de Instrucción, cumpliendo lo estipulado por el Art. 324 del nuevo Reglamento de Instrucción dispuso que sólo la Universidad de Arequipa y Cuzco otorguen grados académicos. Con todo esto, la Universidad logro seguir funcionando mediante la ley del 25 de enero de 1877, para posteriormente cerrar sus puertas en 1878.Y es a partir de 1894 que la Universidad asume las funciones de educación superior con sus cátedras universitarias.

El Instituto Nacional de Ciencias de Trujillo: El Colegio Nacional  de San Juan

La creación del Instituto Nacional de Ciencias de Trujillo, se encuentra  circunscrita dentro del contexto de las reformas educativas iniciadas a mediados del siglo XIX, durante el gobierno de Ramón Castilla. De igual manera, la fundación de este colegio de instrucción media está  íntimamente relacionada con la historia del Seminario Conciliar San Carlos y San Marcelo.

 Existiendo ya escuelas de primeras letras, se dieron un conglomerado de normativas y ordenanzas para  la creación de Colegios de Instrucción Media. En tal modo que, existiendo colegios como el Seminario Conciliar San Carlos y San Marcelo, creado en 1625, en donde se impartía la preparación para los trujillanos que tuviesen vocación para ser sacerdotes, se requería de un colegio para aquellos alumnos que no tuviesen vocación de sacerdocio. Así con las Reformas Educativas de Castilla, el 18 de mayo de 1854, con resolución suprema, se ordenó la creación del Colegio de Ciencias de Trujillo, posteriormente llamado, Colegio Nacional de San Juan, separando la población estudiantil laica del mencionado Seminario.

Fachada principal del Colegio Nacional de San Juan (Jr. Independencia) Inicios del siglo XX
Fachada principal del Colegio Nacional de San Juan (Jr. Independencia) Inicios del siglo XX

El nacimiento de Colegio, se debió a la gestión que realizó el Monseñor Agustín Guillermo Charún. Personaje eclesiástico, quien fue profesor y rector del Colegio San Carlos de Lima. Y que en los años de inestabilidad política ocupó varios cargos importantes como Presidente de la Convención  Nacional de Huancayo. Asimismo ocupó la cartera del Ministerio de Justicia, Instrucción y Negocios Eclesiásticos en los gobiernos de Gamarra, Castilla y Echenique y en 1852, fue designado en el Obispado de Trujillo[5].

A su llegada a la ciudad para ejercer el cargo de Obispo, Monseñor Charún, y a su visita del Seminario Conciliar, observó que:

“[…]en el Colegio Seminario el alumnado era muy numeroso, tanto en la  sección eclesiástica como en la laica; que la disciplina y el orden dejaban mucho que desear, no sólo por la plétora de alumnos de inclinaciones contradictorias, sino porque estaba relajada la vocación sacerdotal”[6].

De ésta manera, ideó separar las secciones, una de los alumnos con vocación sacerdotal y la otra para estudiantes laicos. Y haciendo uso de sus vinculaciones políticas, periodísticas y sobre todo en el Ministerio de Instrucción, logró conseguir la creación de un nuevo Colegio de Instrucción Media:

 “Comenzó por descongestionar el Seminario pasando a la Universidad las  Cátedras de Derecho y Matemáticas  con la renta de 1600 pesos anuales, que el Estado sostenía en el Seminario, por no disponerse en la ciudad de ningún colegio de educación secundaria”[7].

Asimismo, se le dio una dotación compuesta de las rentas  del Convento de Santo Domingo, el Conventillo de Chicama y varias fincas urbanas, como la extensa Hacienda Lláugueda. Además el estado le otorga una dotación de mil seiscientos  pesos votados en la partida 86, pliego 2do. Del Presupuesto.

El Decreto de fundación del 18 de mayo de 1854 menciona que:

“[…] debiendo regirse en el orden y bajo las bases que requiere  su peculiar institución el colegio Seminario y el Nacional de Trujillo, y conviniendo la separación de ambos establecimientos a su mejor arreglo y progreso, según fundamente lo manifiesta el   R. Obispo de aquella Diócesis y lo confirma en su informe el Prefecto del Dpto. accédase  a la solicitud de dicho R. Obispo; debiendo en consecuencia procederse a establecer el colegio Nacional de Trujillo en el Local de la Universidad […]”[8].

Y continuaba,

“[…] Haga entender a los Catedráticos de Derecho y Matemáticas,  que sus cátedras están trasladadas a la Universidad, no debiendo por consiguiente continuar en el Seminario”[9].

El Colegio se apertura el 23 de agosto del mismo año en el General de Estudios de la Universidad de Santo Tomás y Santa Rosa y funcionó hasta el 14 de abril 1874 en el local de dicha universidad[10], para luego ocupar el claustro del Convento de San Francisco.

Respecto a los cursos con los que empezó el Colegio de San Juan, se dieron prioridad a los cursos de ciencias y letras (jurisprudencia). He aquí la tendencia liberal  de las reformas, en contraposición al pensamiento conservador de colegios como San Carlos, dirigido por Bartolomé Herrera en Lima.

Inició sus clases el 24 de agosto de 1854, con  102 alumnos matriculados, distribuidos en las  asignaturas de Matemática, Latín, Filosofía, Astronomía y Derecho Civil.  El Instituto, asumió el nombre de San Juan en 1855,  debido a la advocación de San Juan Bautista.

Durante la infausta guerra con Chile, el local del Colegio fue ocupado y sirvió como cuartel de las tropas chilenas hasta el año de 1885, fecha en que abrió sus puertas al alumnado trujillano.

Fachada principal del Colegio Nacional de San Juan (Jr. Independencia) Inicios del siglo XX
Patio Principal del Antiguo Convento de San Francisco. Hoy Local de la Asociación de Ex Alumnos Sanjuanistas A.E.A.S. (Viejo claustro canario)

El Colegio San Juan y La Universidad de Santo Tomas y Santa Rosa

Desde su fundación en 1854, el Colegio Nacional de San Juan funcionó en el Claustro de la Universidad de Santo Tomás y Santa Rosa, asignándosele el General de Estudios  y una pieza contigua. Lo que en años posteriores generó disputas, pues el General de Estudios, era usado tanto por la Universidad como por el Colegio y “éste permitía, con todo, que la Universidad usase la Capilla de la sacristía y dos salas que ocupaba en el resto del edificio”[11].

Por lo que se buscó gestionar el pronto traslado del Colegio al convento  supreso de San Francisco; sin embargo, este último se encontraba en pésimo estado  para que sirva como centro de instrucción. Y más aún, el Colegio se encontraba imposibilitado para construirlo y refaccionarlo por carecer de rentas “y aún cuando las hubiese no había en la localidad ningún ingeniero que pudiese hacerse cargo de la obra y que por lo tanto le pedía gestionar al Gobierno la renta necesaria  y el envío de un ingeniero, quien al formular el plano debería tener en cuenta lo necesario para el establecimiento del internado”[12].

Para mediados del siglo XIX los alumnos de Derecho, Matemáticas, Filosofía, Religión, Francés, Inglés, Latín, Gramática Castellana, Geografía, Historia y Ciencias Naturales, recibían un estímulo con “cédulas mensuales de aprovechamiento, dos medallas de plata y una de oro anuales y dos contentas de grados menores al año, y una de grados mayores, al bienio, otorgadas por la Universidad de Santo Tomás y Santa Rosa a los mejores alumnos del Colegio”[13].

En la ciudad de Trujillo, ejercían las cátedras de Derecho el Colegio Seminario San Carlos y San Marcelo y, el Colegio Nacional de San Juan, de esta manera los alumnos egresados salían expeditos para recibir los grados de Bachiller, Licenciado y Doctor. Grados académicos que la Universidad  confería mediante un examen público (tesis). Hay que resaltar que, la Universidad de Santo Tomás y Santa Rosa, por espacio de 47 años, desde su instalación confirió grados académicos. [14]

Ante esto, la educación profesional se llevaba a cabo en los Colegios de instrucción Media de la ciudad (Colegios Seminario y San Juan) y la Universidad se encargaba de otorgarle los títulos profesionales. Es decir, los colegios de Instrucción media se convertían en Colegios Universitarios, centros de instrucción superior ligados íntimamente con la Universidad de Trujillo.

A saber, en el año 1865, reunido el claustro en  Sesión de Consejo Universitario, se acordaba:

“[…]consultar a la Dirección General de Estudios si debían considerarse como Universitarios los Colegios de Ynstrucción Superior en los Departamentos del Norte”.[15]

Lo anterior, se daba debido a la trascendencia que fueron tomando los Colegios de Instrucción Media de la ciudad, en las cátedras de Derecho que cada uno tenía a su cargo. Y esta trascendencia se vio plasmada en los reglamentos emitidos durante el gobierno de Castilla, por el cual convertía a los colegios de media en colegios universitarios, por las carreras profesionales que tenían a  su cargo. Así:

“En la Universidad Nacional de Trujillo no hubo resistencia alguna ante la reforma planteada por el Supremo Gobierno, declarándose en 1862 que los Colegios Nacional de San Juan  y Seminario fueran colegios universitarios en los que la Universidad desarrollaría su vida facultativa, otorgando a sus estudiantes los grados correspondientes”[16].

Para el año de 1866 el Colegio San Juan había clausurado su cátedra en Derecho, quedando así sólo el Colegio Seminario como única institución en donde se dictaba dicha cátedra. Sumado a ello, la Universidad hacía los esfuerzos solicitando al Supremo Gobierno, para la apertura de una Escuela Facultativa en donde se enseñase Jurisprudencia y así,  la población estudiantil poder lograr la obtener los grados académicos.

A razón de estos hechos el Rector del Colegio Nacional de San Juan, solicitó constantemente a la Dirección General de Estudios la reapertura de la Enseñanza de Derecho. Por lo que el Supremo Organismo notificó a la Universidad:

“[…] el decreto por el que pide la Dirección Gral. De Estudios que informe la Universidad sobre el proyecto de Reglamento presentado por el Rector del Colegio de S. Juan ampliando en dho. Establecimiento la enseñanza de la Jurisprudencia i se acordó que una comisión compuesta de los S.S. Pinillos, Olivo i Ferrer examinase el indicado Reglamento informando al Claustro sobre todos los puntos que contiene el dictamen del Sr. Ynspector Gral. De Ynstrucción Pública”[17].

De esta manera se logró contar con la cátedra de Derecho en el Colegio San Juan, la cual sólo se dictaba en este plantel en la década de 1860. A saber, el estudiante Manuel José Hurtado solicitó  su reintegro al Colegio San Juan por haber estado convaleciente y ausentado de las clases; y así poder ser evaluado y obtener la contenta de grado de Bachiller en Jurisprudencia, El abogado  Pedro J. Borgoño certificaba:

“[…] don Manuel José Hurtado después de haberse ausentado a la sierra a  fines del años de cincuenta y siete a buscar el remedio y alivio de una  enfermedad [ilegible] pulmonar había regresado a esta ciudad en abril con la intensión de llenar vacíos que había dejado pa concluir su carrera; y no encontrando curso pa incorporarse en el Colegio de San Juan q’ es donde solo hay Cátedra de Derecho y de donde había sido alumno antes de partir de esta.[…]”[18]

Con  todo esto, en 1869  por primera vez, las matriculas en la cátedra de Derecho sufrieron un aumento en la cantidad de los alumnos inscritos, por lo que la Universidad decidió tomar cartas en el asunto:

“[…]habiéndose matriculado  en la Universidad varios alumnos para estudiar los diferentes ramos de la Facultad de Derecho, era necesario organizar del modo conveniente la espresada [sic] facultad bajo la dependencia del  Claustro[…]”[19].

Desafortunadamente, las insuficientes rentas dotadas a la universidad, la llevaron a un estado económico paupérrimo, por el cuál ni siquiera alcanzaba para el pago de los profesores, conllevándola en 1876, bajo el régimen del Reglamento de Instrucción emitido durante el gobierno de Pardo, a que se supriman las cátedras de Derecho, que se impartían en el Colegio San Juan.

En sesión del 21 de abril de 1876, y ante el contexto de reformas educativas iniciadas durante el gobierno  Manuel Pardo, se dictaminó: “[…] qe se pida al Consejo Superior de Ynstrucción se sirva declarar expedita ésta Universidad pa continuar enseñando la Facultad de derecho de Derecho”[20].

A pesar de las gestiones realizadas por el Rector de la Universidad de Santo Tomás y Santa Rosa, el Consejo Superior de Instrucción, cumpliendo lo estipulado por el Art. 324 del nuevo Reglamento de Instrucción dispuso que sólo la Universidad de Arequipa y Cuzco otorguen grados académicos. Con todo esto, la Universidad logro seguir funcionando mediante la ley del 25 de enero de 1877, para posteriormente cerrar sus puertas en 1878.

Con todo esto cabe resaltar que el mayor problema que padeció la Universidad Nacional de Trujillo, en los primeros años de funcionamiento, fue el problema económico. En palabras de Centurión Vallejo:

“La languidez o intermitencia de su vida, se debió más que nada, a la falta casi absoluta de medios económicos; pero dentro de sus limitaciones cumplió satisfactoriamente con su misión de doctorar distinguidos dirigentes de esa época, que supieron brillar y mantener muy alto su nombre en la política, en la diplomacia, en la magistratura, en la abogacía, en el sacerdocio y en la cátedra”[21].

Referencias

[1] Archivo Central de la Universidad Nacional de Trujillo (en adelante AC), Acta de Sesiones del Consejo Universitario UNT, Libro N° 1, (1824 – 1864). Decreto de Fundación de la Universidad, Considerando II

[2] Decreto de fundación de la UNT. Fol. 1.

[3] OVIEDO, Juan de, Colección de leyes, decretos y órdenes publicadas en el Perú, Tomo 4, Lima, 1861, p.79

[4] AC, Consejo Universitario de la Universidad Nacional de Trujillo, Actas de Sesiones (1865 – 1876), Sesión del21 de abril de 1876, f. 72

[5] CENTURIÓN, HéctorHistoria del Colegio San Juan En Revista Universitaria, 1957, Año VI, Números 11-12, p. 30

[6] Idem., p.31

[7] Ibídem.

[8] Decreto de fundación del Colegio Nacional de Trujillo. Fechado el 18 de mayo de 1854

[9] Decreto de fundación del Colegio Nacional de Trujillo. Fechado el 18 de mayo de 1854

[10] ARLL, Acta de Sesiones, Libro 26, del 30 de octubre de 1866 al 29 de setiembre de 1874. Sesión del 27de setiembre de 1870.

[11] Ídem., p. 47

[12] Op.cit. p.47

[13] Cf. CENTURIÓN, p. 39

[14] En Galería de Rectores podemos encontrar un listado con los  primeros alumnos graduados desde 1832.

[15] AC, Consejo Universitario de la Universidad Nacional de Trujillo, Actas de Sesiones (1865 – 1876), Sesión del 7 de febrero de 1865, f. 3.

[16] CENTURIÓN, Historia de la Universidad…., p. VII

[17] AC, Consejo Universitario de la Universidad Nacional de Trujillo, Actas de Sesiones (1865 – 1876), Sesión del 19 de julio de 1867.

[18] AC, Expedientes Tesis, y Grados, Bachiller – Jurisprudencia (1860 – 1878), Expediente Manuel Hurtado, s/n. El subrayado es nuestro.

[19] AC, Consejo Universitario de la Universidad Nacional de Trujillo, Actas de Sesiones (1865 – 1876).

[20] AC, Consejo Universitario de la Universidad Nacional de Trujillo, Actas de Sesiones (1865 – 1876).

[21] Discurso de Orden, pronunciado en el Día de la universidad. 12 de Octubre de 1958 por el Catedrático Dr. Héctor Centurión Vallejo 1958.

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Autor: Maxwell Quiroz Castillo

Maxwell Quiroz Castillo
Licenciado en Historia por la Universidad Nacional de Trujillo. Actualmente, Encargado de la Oficina de Archivo Central de la Universidad Nacional de Trujillo. Investigaciones realizadas: En 2012, “La Educación Pública en la Ciudad de Chiclayo (1850 – 1884)”. En 2014 – 2015, “La Educación Pública en la ciudad de Trujillo (1850 – 1932). Aspectos políticos, sociales, culturales y filosóficos”.

Un comentario

  1. brother esta bueno tu articulo, voy a usar tu publicacion para un articulo q voy hacer, te citare como la vez pasada, espero q sigas publicando mas investigaciones. suerte

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