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Los gobernantes chimú durante la fundación de Trujillo

Como es bien sabido, la villa de Trujillo fue fundada por Diego de Almagro a finales de 1534, por orden de su socio. Al año siguiente, y con precisión, se sabe que Francisco Pizarro repartió las encomiendas el 3 de marzo y nombró a las autoridades del cabildo el día 5, sin necesidad de realizar otra fundación como algunos han creído.[1] Pero ¿por qué se fundó Trujillo en el corazón del reino Chimú? y ¿los reyes chimúes como recibieron a los españoles? A continuación anotó unas breves descripciones para que no se cansen de leer mucho de cómo era la coyuntura de entonces.

La decadencia Chimú

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Para los años del descubrimiento el señorío Chimú estaba bajo el dominio de los incas. Por el año 1470, los chimúes fueron muy tenaces al resistir la ocupación del príncipe inca Túpac Yupanqui, después de cruentas batallas y al quedarse sin suministro hídrico, tuvieron que ceder y renunciar a sus dioses. Al ser los chimú una nación de continuas rebeliones, los incas aniquilaron a varios nobles y deportaron a otros. Por si fuera poco, enviaron mitimaes a Chan Chan para profanar sus palacio-mausoleos, que —según las evidencias arqueológicas— fueron ocupados por la plebe.[2] ¡No seas pend….!

La llamada “crónica” de Ocxaguamán (1562-1564) publicada Jorge Zevallos Quiñones, confirma la existencia de un patriarca denominado Guaman Chum, Guamanchum o Gumanchumu (Guaman: quechua y Chum: quingnam), quien fue “Cazique y Señor Principal en tiempo de los Ingas deste valle del Chimo”(sic). Los testimonios mencionan que murió en Tomebamba, cuando acompañaba a Huayna Cápac hacia Quito. Sus cuatro primeros hijos fueron asesinados por Tomequiche mientras dormían. El quinto hijo llamado “Chamnayamo Cuyuche” (segundo nombre en quechua) sucedió al su padre.[3]

La masacre que nunca será olvidada

Pero lo más crucial ocurrió en las guerras civiles de los hijos de Huayna Cápac. Al enterarse Atahualpa (o Atabalipa para los amigos) que Cuyuche era partidario de su hermano Huáscar, lo mandó asesinar en el camino a Pacasmayo junto a su numeroso séquito, quienes iban desarmados, ¡qué desgraciado!. Un testigo dice:

[…] en tienpo de atabalipa [Atahualpa] antes que los [se]ñoles entrasen en esta tierra a cuy[o] cazique que fue prenzipal de todo el dho balle de chimo al qual mando matar atabalipa en pacamayo [Pacasmayo] porque dho cuyuche abia ydo al cusco a serbir que guascar al cusco hermano que hera del dho atahalipa y lo mataron por su mandado en pacamayo con duzientos hamaqueros suyos que llebaba consigo [sic].[4]

Debido a que el Antonio Chayhuac, hijo  del pobre Cuyuche, era menor de edad, le sucedieron sus tíos. Atahualpa nombró a Chequen y éste lo acompañó a Cajamarca (1532), para que luego muriera en la famosa captura del inca.

Muerte tras muerte

Entonces el gobierno chimú pasó a Suy Suy y para su desgracia murió a los tres meses de su mandato (las epidemias fueron la mejor arma de los europeos). Inmediatamente lo reemplazó un tal Caja Zinzin, cuyo personaje es célebre por recibir a los españoles cuando llegaron al valle en 1534, o sea a Diego de Almagro y sus hombres. Este indígena fue el primer cristiano y pasó a denominarse Martín, pero al poco tiempo murió -¡Vaya que las epidemias eran graves!-. Entonces, los españoles denominaron como sucesor interino a un indio de nombre Cristóbal, hijo de Canon Cachay (hermano de Huaman Chum). Aquél había otorgado a los invasores europeos oro y plata de una huaca denominada Tan Tan (¿Chan Chan?). A su muerte le sucedió por fin el hijo del asesinado Cuyuche, Antonio Chayhuac, gobernado hasta 1561. A su muerte su hijo Martín no pudo sucederlo por ser ilegítimo, así que los españoles nombraron a un cacique de nombre Pedro de Ocxahuamán como sucesor del cacicazgo, hijo del ex cacique Cristóbal. Entonces se abre un litigio entre los descendientes de Guaman Chum y Canon Cachay; pero ese es otro asunto que explicare si tengo tiempo algún día.

Fuente: Crónica de Ocxahuamán (1564)
Fuente: Crónica de Ocxahuamán (1564)

Todo sea para acabar con los opresores, sin darse cuenta con quién aliarse

Esta relación tan pacífica con los españoles refleja una situación importante para la caída del Tahuantinsuyo. Los abusos que los incas cometieron contra los chimú, primero con la profanación de Chan Chan, llevando sus riquezas metálicas al Cuzco, y luego con las muertes de los señores chimú en batalla y de forma arbitraria, generaron un odio acérrimo contra los hijos del sol, que se manifestó en la formación de  una alianza con los españoles para acabar con el dominio inca en la costa norte. Al final fueron usados y la opresión continúo por parte de los españoles, aunque en realidad no eran tan malos (por si acaso no soy colonialista)

Una capital estratégica

No es casual que tras el tercer viaje de Pizarro, luego de la muerte de Atahualpa y la ocupación del Cuzco, encargase a su socio Almagro realizar una especie de censo en la costa norte y, según el cronista Pedro Sancho de la Hoz (1534), fue en Saña (Lambayeque) donde recibió la noticia de la excursión de Pedro de Alvarado a Sudamérica. El tuerto también llevaba órdenes de fundar una villa que lleve el nombre de la ciudad natal de Pizarro. Los socios de la conquista sabían de antemano el apoyo que recibirían en dicho lugar, así como las inmensas riquezas huaqueras que aguardaba, puesto que debieron comprobar en el Cuzco que gran parte de la riqueza metálica de los incas procedía de la producción chimú.

Aun cuando los valles de Lambayeque fueron más productivos, la animadversión chimú fue crucial para que Almagro fijase la fundación de Trujillo cerca de su decadente metrópoli. Aquello refleja lo que Susana Aldana y Juan Castañeda señalan sobre la alianza que establecieron los indígenas y españoles a fin de ocupar determinados espacios para el establecimiento de urbes hispanas, como un instrumento de control político.[5] De esta manera, la fundación de Trujillo respondía a una alianza estratégica para resistir la rebelión quechua y controlar el flujo tributario del norte. Además habían muchas huacas que saquear, no había mejor sitio.

Si bien es cierto que la Conquista de Perú fue una empresa económica, la fundación de ciudades también evidencia que Francisco Pizarro y Diego de Almagro no solo arribaron al Tahuantinsuyo para saquear y destruir, sino que, al contrario, tuvieron la visión de construir un nuevo mundo bajo los cimientos de otro que ya se estaba fragmentando. El grave error estuvo en que el Tahuantinsuyo fue sólo un Estado y no una nación. —Sin intención de justificar la conquista española— la frialdad represiva del imperio inca a principios del siglo XVI con los pueblos sometidos se refleja en la conducta de los chimú, chachapoyas, cañaris, wankas y otras etnias para aprovechar la coyuntura y establecer alianzas con los invasores europeos para hacer caer al imperio del sol. Cuando se percataron de que los españoles vinieron para quedarse ya era muy tarde. Al final el remedio fue peor que la enfermedad, en algunos aspectos.

La lección de la Historia

La Historia nos enseña que si un Estado que sólo reprime y no ofrece garantías de vida en ciertas zonas, sus habitantes se ven obligados a migrar a la periferia de urbes desarrolladas para poder sobrevivir, y aquellas tratarán de menospreciar a los recién llegados. Con el tiempo se forman poblados que surgen autónomamente, que, al no sentir la presencia del padre Estado, empiezan a imponer sus propias reglas de juego y rechazan cualquier intento de prescripción o sujeción a la ley. Lo peligroso ocurre cuando aparece una ideología o movimiento político que enardece su disconformidad y los unifica para trastocar o sucumbir el régimen cuestionado. Casos así, todavía están vigentes.

Citas (aquí no plagiamos)

[1] Para más información sobre la polémica de la Fundación de Trujillo, revisar mi artículo: http://truxillo.pe/725

[2] Narváez, Alfredo y Ana María Hoyle. “Evidencias Inca en Chan Chan: Palacio Tschudi”. Boletín del Instituto Nacional de Cultura Departamental La Libertad, N° 1, 1985, pp. 51-56.

[3]  Zevallos Quiñones, Jorge. La crónica de Ocxahuamán. Trujillo: Ed. Alfredo Pinillos Giocochea, 1994.

[4]  Ídem, pp. 22-23.

[5] Castañeda Murga, Juan. “Indios entre españoles. Trujillo del Perú 1534-1619”. Ponencia presentada en el V Congreso Nacional de Historia. Lima, 7 de agosto de 2012.

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Autor: Juan Carlos Chávez Marquina

Licenciado en Historia por la Universidad Nacional de Trujillo. Cursa estudios de Maestría en Gestión Cultural, Patrimonio y Turismo en la Universidad de San Martín de Porres. Tiene estudios en Tecnologías de la Información y Comunicación. Trabajó como historiador en la Dirección Desconcentrada de Cultura de La Libertad. E-mail: jc.chavez@truxillo.pe

Un comentario

  1. Gracias por publicar este articulo, estos temas a nosotros los ciudadanos no nos enseñan en ninguna parte. Me suscribiré a su pagina.

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