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Las viejas calles de Trujillo

Una vez fundada la villa de Trujillo a finales de 1534, el conquistador Martín de Estete fue su primer urbanista. Él hizo el trazo de las calles a partir de la plaza mayor, de la cual se dice que salieron 24 manzanas.[1] La primera y principal calle debió ser la vía del actual jirón Pizarro, debido a su rectitud y conexión de la plaza con el estanque. Siendo Trujillo un foco económico en la costa norteña, la ciudad fue creciendo, teniendo una forma de damero de 8 x 9 manzanas aproximadamente; pero por el temor al ataque de piratas en la década de 1680, sus bordes fueron tomando una forma ovalada para la construcción de la muralla, construida por Joseph Fomento.[2] De esta manera Trujillo se convirtió en una de las ciudades más perfectas por la regularidad de sus calles y manzanas en la América colonial.

La nomenclatura urbana virreinal

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Al igual que otras ciudades del Virreinato peruano, las calles de Trujillo no tenían nombre oficial, sino que su taxonomía se fue formando a lo largo de los siglos. Estos nombres fueron atribuidos por los mismos habitantes de cada cuadra que a su libre albedrío y arbitrio fueron estableciendo puntos de referencia, los cuales podían ser una casa, un convento, una tienda, la plaza o un atributo. Por ejemplo, para referirse al jirón Pizarro se decía: “la calle que del estanque va a la plaza pública”; y para especificar la calle de una cuadra se indicaba: “la calle del mirador de Santa Clara” (Jr. Pizarro cuadra 7), la “calle de las ventanas de don Tiburcio” (Jr. Gamarra cuadra 5), “la calle de la casa de los pobres” (Jr. Zepita cuadra 6), “calle de Mama Ana” (Jr. San Martín cuadra 7), entre otras. Estas peculiares denominaciones fueron adoptadas por las autoridades de la comuna y para el siglo XVIII todas las calles de cada rincón de la ciudad tenían un rótulo unánime.

En 1846 el geógrafo e historiador Mariano Felipe Paz Soldán arribó a la ciudad de Trujillo y confeccionó un detallado Plano Topográfico de la Ciudad de Trujillo con medidas tan rigorosas que nunca antes se había hecho. Por primera vez se plasman en un plano la nomenclatura completa de las 85 calles de la ciudad.[3] En 1865 Paz Soldán la publicó en su Atlas geográfico del Perú, donde aparece el primer Mapa Republicano. El cabildo de Trujillo tenía una copia del plano y mandó realizar otro para uso público en 1858, bajo la firma del ingeniero A. Montferrie,[4] donde ya se observa que el monasterio de Santa Clara se dividió en dos manzanas.

Plano con los nombres de las calles de la ciudad de Trujillo (1846)

Plano Trujillo 1846 R
Imagen: Mariano Paz Soldán (1865)

La nomenclatura urbana republicana

El tener gran cantidad de nombres, considerados algunas como “ridículos” y de “mal gusto”, para cada cuadrante de las ciudades coloniales, presentaron grandes problemas para los urbanistas del siglo XIX, quienes deseaban una nomenclatura más “racional” y “simplificada”, regida por calles continuadas (jirones) con nombres y números, de tal manera que sea fácil su ubicación para cualquier persona. En Perú, los principales patrocinadores de este cambio fueron Manuel Atanasio Fuentes y Mariano Bolognesi, por quienes el 8 de octubre de 1861 la Municipalidad de Lima aprobó el proyecto de reforma de nomenclatura urbana de la ciudad, suprimiendo los antiguos y particulares nombres existentes y reemplazándolos por nombres de carácter geográficos (departamentos, provincias y ciudades) y numerando las puertas de cada cuadra separadas en extremos opuestos los impares y pares. Según Juan Bromley, los motivos que determinaron el cambio de la nomenclatura urbana de la capital fueron dos: uno objetivo y otro especulativo.

El primero: La ciudad abría nuevas vías urbanas en su acelerado proceso de crecimiento, el cual traspasaría el cerco de las murallas coloniales; por tanto, de continuar empleándose la vieja nomenclatura llegaría un momento en que sería imposible retener en la memoria los nombres progresivamente más numerosos de las arterias locales. El segundo: Surgimiento de una renovación ideológica, influenciada de las nuevas orientaciones intelectuales y a presurosos afanes de modernidad y progreso, el menosprecio de la realidad propia (herencia colonial) y la exaltación e imitación de los modelos extranjeros.[5]

Estos motivos también se impusieron en la ciudad de Trujillo y el 10 de mayo de 1862 el cabildo emitió una ordenanza para “la nueva numeración y nombres de las puertas y calles de la ciudad”, estableciendo que:

La numeración será por calles rectas hasta tocar con los baluartes, poniéndose los numeros impares en las aceras derechas y los pares en las isquierdas, principiandose por las portadas y donde no las haya de sur a Norte [sic][6]

Pero a diferencia de Lima, en la ciudad de Trujillo las calles continuadas (jirones) tuvieron en predominio el carácter histórico, alusivos al descubridor de América (Colón), libertadores (San Martín, Bolívar) guerras por la independencia (Zepita, Junín y Ayacucho), presidentes caudillos (Gamarra y Salaverry) y contextos e ideales (Independencia, Libertad, Restauración, Progreso). Otros nombres aludieron a características particulares de las calles (Arrabal, Sociego y Vindivil).

El rechazo al pasado colonial se hizo presente en la denominación de las calles, porque no se hizo alusión a los fundadores de la ciudad de Trujillo (Almagro, Pizarro y Estete), hostilidad que se acentuó más en la guerra hispano-sudamericana de 1865 y 1866. Sin embargo, aquella aversión pasó a segundo plano en la guerra contra Chile (1789-1883), donde su anterior aliado mostró su lado más deshonesto, abusivo y codicioso. A pesar de la derrota, esta guerra otorgó a los peruanos los primeros estereotipos de héroes nacionales, convirtiéndose en paradigmas de imitación y el espíritu de las fuerzas armadas.

plano trujillo 1858 - loleta B
Plano de Trujillo de 1858 impreso en locetas ubicadas en el baluarte Larco Herrera

En la primera mitad del siglo XX, el rencor de la conquista y dominación española se había superado, se había establecido la fecha de la fundación de Trujillo y se tenían nuevos héroes que rendir honores. Entonces, había la necesidad de seguir la utilización  de nombres propios a los jirones para los que había que reemplazar. En las décadas de 1930 y 1950 se reformaron otras veces la nomenclatura urbana para agregar los nombres de los fundadores de la ciudad (Pizarro, Almagro, Estete en remplazo de El Progreso, Salaverry y Restauración), al prócer y primer presidente liberteño (Orbegoso en reemplazo de La Libertad) y los héroes de la guerra contra Chile (Grau, Bolognesi y Ugarte en reemplazo de Vindivil, Sosiego y Arrabal).

En 1952 el escritor Santiago Vallejo publicó en su libro Trujillo en estampas y anécdotas, un extenso glosario de las calles de la ciudad -basado en el plano de Paz Soldán (1846)-, donde disertaba el significado de sus peculiares nombres urbanos, los personajes que vivieron, hechos y anécdotas.[7] Años después, el concejal Augusto Álvarez Pajares gestionó la colocación de placas conmemorativas en cada esquina del centro histórico, consignando los nombres de las calles virreinales siguiendo el plano de A. Montferrie de 1858, cuya réplica se encuentra en el baluarte Larco Herrera o Parque Indoamericano.

NOMENCLATURA REPUBLICANA NOMENCLATURA VIRREINAL N° DE CUADRA
Jirón Zepita Calle de Santa Ana

Calle de la Casa de los Pobres

Calle Angosta

5

6

7

Jirón San Martín Calle de Callejones

Calle de la Matallana

Calle del Nogal

Calle de la Huerta

Calle del Colegio

Calle de Mama Ana

Calle de Santa Rosa

Calle dela Portada de Miraflores

2

3

4

5

6

7

8

9

Jirón Independencia Calle de Loreto

Calle del Descanso

Calle de la Panadería

Calle de la Catedral

Calle de San Francisco

Calle de Santa Clara

Calle del Correo

Calle del Algarrobal

1

2

3

5

6

7

8

9

Jirón Pizarro antes

Jirón del Progreso

Calle de la Portada de Huamán

Calle de Santo Domingo

Calle del Mayorazgo

Calle del Comercio

Calle de las Cajas

Calle del Mirador de Santa Clara

Calle del Estanco o de la Caja de Agua

1

2

3

5

6

7

8

Jirón de Bolívar Calle de la Puerta Falsa de Huamán

Calle de la Capilla de los Muertos

Calle de las Prieto

Calle del Cuartel o del General

Calle de la Portada de Aranda

Calle del Prado

Calle del Compas del Carmen

Calle de las Tres Acequias

2

3

4

5

8

7

8

9

Jirón Ayacucho Callejones

Calle de la Travesía de Belén

Calle de la Enfermería

Calle del Tesoro

Calle de Espinosa

Calle de San Lorenzo

Calle de Herreros

Calle de la Portada de la Sierra

2

3

4

5

6

7

8

9

Jirón Grau antes Jirón de Vindivil Calle de la Chichería

Calle del Lucúmo

Calle del Apuro

4

5

6-7

Jirón Ugarte antes Jirón del Arrabal Calle de la puerta falsa de Santo Domingo

Calle de la Travesía de Santo Domingo

3-4

5

Jirón Bolognesi antes Jirón del Sosiego Calle de la Cruz

Calle de la Quietud

Calle de Tinoco

Calle del Trapito

Callejones

3

4

5

6

7

Jirón Almagro antes Jirón Salaverry Calle de la Compañía

Calle de los Bracamontes

Calle de Belén

Calle de la Portada de Moche

3

5

6

7

Jirón Orbegoso antes Jirón de La Libertad Calle de Yuvies

Calle de la Aduana Vieja

Calle del Arco

Calle de Orbegoso

Calle de la Escuela

Calle del Tambo

1

2

3

5

6

7

Jirón Gamarra Calle de Montes

Calle de San Francisco

Calle de Plateros

Calle de las ventanas de Urquiaga

Calle del Mercado

Calle del Coliseo

Bendivil

2

3

4

5

6

7

8

Jirón Junín Calle Angosta

Calle de la Gallera

Calle de atrás de Santa Clara

Calle de Santa Clara

Calle de Iturregui

Calle de Bogardo

Calle de la Huerta Grande

1

2

3

4

5

6

7

Jirón Colón Calle de la Puerta del Deán

Calle del Limón

Calle de Oruna

Calle sola del Carmen

Calle de la Cohetería

2

3

5

6

7

Jirón Estete antes Jirón de la Restauración Calle de Santa Rosa

Calle de Musibay o Nuncibay

Calle de Pelloneros

Calle de la Pila del Carmen

Calle de las Ánimas

3

4

5

6

7

Fuente: M. Paz Soldán (1865) / A. Montferrie (1858)

A modo de reflexión

La conservación de los nombres antiguos de nuestras calles nos permite tener conocimiento de los sucesos ocurridos en nuestra ciudad: recorrer su historia, costumbres y tradiciones. Asimismo aquella nomenclatura surgió de las características propias de cada cuadra impuesto por la propia gente que la habitaba, quienes  manejaron criterios locales, en contraste a nuestra actual sociedad que copia lo externo. Es el caso que más de la mitad de las denominaciones de los actuales jirones tienen nombres de personajes y batallas ajenas a la historia de nuestra ciudad, al punto de consignar a un sólo personaje regional. Existen muchos personajes netamente trujillanos y liberteños gestores de grandes hazañas para el progreso de nuestra región que carecen de reconocimiento en la malla urbana, no sólo de la ciudad de Trujillo sino de todas las ciudades y asentamientos que comprenden la región La Libertad. Las autoridades y los ciudadanos deben tener un criterio de identidad local al momento de consignar nombres a sus calles, en vez de multiplicar los clásicos nombres archiconocidos por todos nosotros.

Referencias

[1] Zevallos Quiñones, Jorge. Semblanza histórica de Trujillo durante el virreynato (1534-1820). Banco Central de Reserva del Perú, 1985, p. 23.

[2]  Feijoo de Sosa, Miguel. Relación descriptiva de la ciudad, y provincia de Truxillo del Perú. Madrid: Imprenta del Real y Supremo Consejo de las Indias, 1763, pp. 6-8.

[3]  Paz Soldán, Mariano Felipe. Atlas geográfico del Perú. París: Durand, 1865, Lámina XII.

[4]  Colección privada de Samuel Hooker Nogera.

[5]  Bromley Seminario, Juan. Las Viejas Calles de Lima. Lima: Municipalidad Metropolitana de Lima, 2005, pp. 11-12.

[6]  Archivo Regional de La Libertad, Cabildo, Causas Administrativas, Leg. 664, Exp. 114.

[7]  Vallejo, Santiago. “Las viejas calles de Trujillo”. En Trujillo en estampas y anécdotas. Lima: Ed. Universitas, 1952, pp. 3-40.

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[cite]

Autor: Juan Carlos Chávez Marquina

Licenciado en Historia por la Universidad Nacional de Trujillo. Cursa estudios de Maestría en Gestión Cultural, Patrimonio y Turismo en la Universidad de San Martín de Porres. Tiene estudios en Tecnologías de la Información y Comunicación. Trabajó como historiador en la Dirección Desconcentrada de Cultura de La Libertad. E-mail: jc.chavez@truxillo.pe

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